Le paso al amigo de un amigo... Mmm, bah se lo contó el profesor de guitarra a Rolo. Estos acontecimientos demuestran un complot gubernamental para encubrir un aterrizaje alienígena, que sucedió más precisamente en algún lugar de la costa atlántica. O en su defecto demuestra que el exceso de drogas aparte de quemar tus neuronas, tiene otras miles (y graciosas) formas de cagarte la vida.
Todo comenzó una noche cuando tres amigos decidieron hacerse una escapada a la costa para aprovechar el fin de semana. Agarraron el auto, un bolso con alguna que otra prenda para cambiarse y partireron. Hasta acá pareciera imposible que algo saliera mal, tampoco había muchas chances de que se les arruinara el fin de semana.¿Lluvia?¿Frío? Nah... eso no importaba porque estos chicos estaban mentalizados para aprovechar esos días, sea como sea, y créanme que estar mentalizados positivamente ya hace el 90% de la salida.
Embalados por esas ganas furiosas de hacer valer sus mini vacaciones esa misma noche salieron a un boliche.
La noche transcurría normalmente sin ningún sobresalto. Ya eran pasadas las 4:00 am, el reggaeton estaba sonando a m
ás no poder y el calor de la pista era insoportable. 4:05 y la sed ya clamaba por una cerveza fría para poder calmar la excitación que producía estar perdido en una masa de gente que vibra al ritmo de la música.Sin dudarlo transcurrieron por un laberíntico camino de gente hacia la barra, sin mirar atrás. Desplomados sobre la misma se preparan para pedir 3 birras, pero algo faltaba. Aturdidos por el alto volumen de la música y las anteriores cervezas que todavía rebotan por sus cabezas, no logran descifrar a simple vista que es lo que estaba mal, lo que les faltaba. Frunciendo el seño y haciendo una rápida y simple cuenta matemática descubren el problema. Les faltaba "Pepa". Sí, Pepa era uno de ellos, el dueño del auto con el que fueron a la costa para ser más exactos.
Obsecionados con llegar lo antes posible a la barra no se dieron cuenta que su amigo se había desaparecido.
"Debe haberse quedado con alguna minita" dijeron entre si, "que suerte tiene el desgraciado" refunfuñaron por dentro.
"Nosotros matándonos de calor en la pista y no conseguimos nada y el infeliz gana de rebote" pensaban por dentro con un poco de envidia de Pepa que siempre tuvo mas suerte con las mujeres que ellos. "Y si le paso algo" pregunta Hernán a Nacho.
"Nah... No creo, este negro siempre nos hace lo mismo" contesta Nacho dándole luego un profundo trago a su cerveza.
La fuerte confianza que demostraba el negro Pepa en si mismo ahuyentaba la idea de que le pudiera haber pasado algo malo. Era mas fácil pensar que se fue con alguna chica, como la mayoría de las veces que salían de juerga.
Luego de eso la noche no tuvo mas imprevistos. A las 7:00 am los chicos decidieron volverse a su casa sin Pepa.
Al otro día, después de haberse despertado adentrada la tarde con una interesante resaca los chicos se empezaron a preguntar por el negro. Ya habían pasado doce horas desde la ultima vez que lo vieron y no tenían ni noticias de él. La envidia dejo lugar a la preocupación. Los intentos por comunicarse con Pepa eran inútiles. Su celular estaba apagado así que los mensajes y las llamadas eran inútiles. Pareciera como si alguien lo hubiese apagado propósito. Quizás fue él mismo, pero... ¿Por que no querría que lo localizaran? Sin nada mas que hacer los muchachos continuaron sus actividades con la esperanza que su amigo volviese tarde o temprano.
El día siguiente fue lo mismo. Pepa seguía sin aparecer y esta vez la preocupación había llegado hasta los familiares del desaparecidos que fueron alertados por Nacho y Hernán. Estos dos deciden volver a Bs. As. preocupados y fastidiados a la vez ya que el negro Pepa se llevo el auto y eso los obligo a tener que volverse en micro. Los muchachos siguieron sus vidas normalmente a pesar que los mataba la incertidumbre de lo que paso esa noche y sus posteriores días.
Para sorpresa de todos esa misma tarde apareció Pepa...
Sus amigos le preguntaron donde estuvo y que le paso. Pepa se tomo en mentón, levanto su ceja derecha y respondió: "No lo van a poder creer".
Resulta que mientras estábamos en el boliche y encaramos a la barra a tomar algo, se me ocurrió salir a la calle a respirar un poco de aire. No solo el calor era insoportable sino que asfixiante y ya me tenía cansado tanto ruido sin sentido. Como estaba a solo 2 cuadras de la playa me di una vuelta, para tirarme un rato cerca de la orilla mientras esperaba que ustedes salieran. No tarde mucho en quedarme semi dormido con el relajante murmullo del mar.
Un estruendoso ruido me despierta bruscamente solo para darme cuenta que tenia una luz cegadora apuntándome directamente a los ojos. Aturdido por la resaca intente reincorporarme fallidamente. Después de dar varios tumbos grite: “¿¡Quién anda ahí!?”. Solo logre escuchar un barullo que no logre descifrar que era. Entonces de entre medio de las luces logro identificar una diminuta figura humanoide. Asustado por la extraña forma dije en voz alta casi quebrada: “Tómatelas alienígena de
forme”.Y para mi sorpresa el extraterrestre contesto en perfecto castellano y no solo eso sino que se me planto. Me dijo: “¿¡Deforme!?, deforme te voy a dejar la cara salame”. De pronto pase de estar en un momento de relax soñado a verme involucrado en un pleito callejero intergaláctico. En mi vida pelee varias veces, de chico más que nada, pero siempre de cabotaje, nunca con nada ni nadie que viviera pasando la general paz… ahí se pone más jodida la cosa. Pero las reglas son iguales acá y en Marte, si lo primeriaba al monigote cósmico tenía la pelea ganada… o casi. Sin dudarlo aplique un gancho de derecha a su pequeño mentón combinado con una patada descendente para dejar fuera de combate al extraño ser. Eufórico por la pelea ganada pensé en volver a buscarlos pero fue ahí cuando reflexione que cuando les contara no me iban a creer. Necesitaba una prueba fehaciente de mi hazaña. ¿Qué podría tomar del hombrecillo que me sirviera como prueba? Como estaba con el auto y el Alien no era muy grande aproveche y lo traje como prueba viviente en el baúl del coche. Vengan que se los muestro lo tengo desde entonces encerrado y no me atrevo a abrirlo.
Los jóvenes miraban boquiabiertos a Pepa. No podían creer su historia por demás fantasiosa. Pero como siempre el negro se mostraba con una confianza que lo rebalsada, incluso se animaba a decir que tenía una prueba viviente.
Pepa los llevo hasta el estacionamiento que estaba vacío. Cuando se acercaron al auto vieron que del baúl salían unos sonidos extraños y golpes como si algo o alguien quisiera salir. Pepa con la mano temblorosa giro la llave para abrir el baúl. Todos respiraron profundamente y después de 5 eternos segundos de suspenso abrieron la cajuela.

“¡Pepa, tenés un enano secuestrado en el auto!” grita Hernán. Y así era, en el baúl no había un ser de otro mundo, sino un terrícola de baja estatura. La diminuta persona estaba paralizado por el miedo que le causo el encierro de dos días en ese lugar, sin tener la más minima certeza de lo que sería de él. Absorto en sí, no reaccionaba. Tenía la cara roja y mojada de tanto llorar. No solo eso, sino que el enano se habían defecado encima y a esa altura el olor era insoportable. Viendo tal desastre los chicos dejaron salir al enano y lo soltaron para intentar enmendar el error de su amigo Pepa. Pero algo peor que drogarse de más y terminar secuestrando a un enano, es dejar ir al Liliputiense así nomás ya que estos no solo tienen muy mal carácter sino que también son rencorosos. Lo primero que hizo estos 70 centímetros de personas, en vez de ir al parque, tomar un helado, ver un ser querido, fue ir a hacer una denuncia por privación ilegitima de la libertad. Hoy por hoy, no solo el negro Pepa esta procesado sino que Nacho y Hernán también se fumó la condena.
La moraleja de esta historia, si es que tiene alguna, es que elijas mejor con quien te vas de vacaciones, a veces unas vacaciones relámpago te pueden cagar la vida…
No solo eso sino que tambíen nos enseña que existen drogas buenas y drogas malas.
Las malas son aquellas que cuando las usas terminas cometiendo locuras con graves consecuencias legales.
Y las buenas son aquellas que cuando las usas te ayudan a llenarte de plata como le paso a este joven guionista de Hollywood que estuvo hace unos años en una playa argentina y vio a un enano peleándose con un flaco que le decía extraterrestre de mierda al mini luchador.
Años más tarde se convertiría en una escena de una película de Austin Powers. Miralo sino.
**Nota: Los datos no fueron debidamente chequeados.

1 comentario:
JAJA... EXCELENTE!!
No se bien como llegué acá, pero me hiciste cagar bastante de la risa.
Gustaso!
salud =)
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