sábado, 14 de marzo de 2009

Riquelme, el mejor momento de su carrera

Hace unos días, Diego Maradona dijo algo así como "Si Riquelme no corre, no me sirve". Desnudó así su visión utilitaria del fútbol y, por qué no decirlo, de los seres humanos. Días despùés, molesto por las declaraciones de Maradona, Romy renunció por segunda vez en su carrera, a la Selección Argentina. Juan Román Riquelme está bastante lejos de aquel jugador efectista y pirotécnico que fue cuando allá por el 2000, cuando Boca de Carlos Bianchi salió campeón del Mundo derrotando al Real Madrid en Japón. Riquelme está más viejo y, por ende, más sabio.
En otros tiempos aplicaba la máxima futbolera de que "tiene que correr la pelota, no el jugador". Como se vio en el último Independiente-Boca, el Riquelme modelo 2009 dio un paso adelante en esa formulación teórica. "Si el jugador no la toca, no importa, mientras la pelota corra. Si la tiene el adversario, tampoco." La pelota, en el ultimo Independiente-Boca, pasó lejos, bien lejos de Riquelme. Se diría que no la tocó. Y ahí, señores, ahí está el secreto del nuevo Riquelme, ese tejedor secreto de hilos, ese hábil estratega, ese genio capaz de pasar inadvertido ante miles de espectadores in situ y millones que lo miran por TV. ¿Dónde está Riquelme?, se preguntaban con angustia los hinchas de Boca. ¿Dónde está Riquelme?, se preguntaban con regocijo los de Independiente. Riquelme, señores, estaba allí. Parecía que no estaba, pero estaba. No tenía la pelota, no intervenía en el juego, pero estaba. Sólo los que saben mucho logran transmitir esa sensación de ausencia total y absoluta. Sólo los que saben mucho logran esa síntesis futbolera, ese estilo etéreo, esa aparente nulidad, ese vacío que es la materia de los artistas.

Puede que esta nueva versión de Riquelme no sea del agrado de Maradona. Puede que tampoco sea del agrado de Carlos Ischia (en el partido contra Independiente lo hizo ingresar recién en el segundo tiempo) ni de los hinchas de Boca, que acaso esperen goles, fintas, asistencias a sus compañeros. Una vez más, Riquelme elude las convenciones. Los artistas no hacen lo que los demás esperan de ellos, sino -permitaseme esta expresión castiza- lo que se les canta. Para eso, para que Riquelme no fuera un jugador común y corriente, pagan 15 millones de dólares por su pase.



Escrito por Hugo Romeo Guerra, sección Ley de ventaja, de la revista "Barcelona" Nº156-año 6

jueves, 12 de marzo de 2009

Circle Jerks, Live fast die young (My ass)








Luego de presenciar un show de alto vuelo que los Massacre habían protagonizado me dí por satisfecho e incluso también dí por amortizada la no barata entrada al recital. De ahí en adelante sería todo ganancia pensé. Siempre que Wallas me recomendó que vaya a ver alguna banda nunca me defraudo, es más incluso gracias a él conocí a los BRMC mi nueva banda fetiche. Bue… en fin, cansado pero feliz me dedique a espera a los Jerks. ¿Que expectativas tenía? Y… las que te puede generar una banda de Hard core Punk emblemática del 79. Musicalmente mucho ruido y distorsión. Ensordecedor por momentos. Muy parecido a lo que ofrecían los Dead Kennedys o Black Flag contemporáneos de los Circle Jerks. Letras rudas, mucho skate y marginalidad con algún que otro toque de neo nazismo. Fuera de eso me ponía la piel de gallina saber que iba a ver una banda mítica, fundamental de la escena de punk californiana.


Todas las especulaciones se terminaron cuando se abre el telón y la banda ataca sin diálogo mediante. Inocentemente me quede en el medio del pogo donde disfrute la primera mitad de la velada. Grave error. Dos golpes de puño impactan en mi cabeza por la espalda. Fuertes y contundentes me dan de lleno en la nuca. Enojado giro para ver de donde provenían los manotazos. Segundo error de la noche. La tercera piña con destino a mi nuca termina impactando en mi pómulo dejándome fuera de combate. Antes de la retirada hacia un costado pude diferenciar a mi agresor al cual minuto después de recuperarme seguí cuidadosamente y le devolví el favor huyendo inmediatamente después del acto de la venganza/cobardía. Ya asentado en un lugar más seguro me dispuse a disfrutar del show. Para ese entonces Keith Morris pronuncio sus primeras palabras de la noche diciendo algo así como “Que a sus 56 años sigue vivo, y esta bien del bocho y del corazón porque hace lo que siempre quiso hacer”. Discurso que me aburrido que me podría haber dado mi abuelo (nada nuevo ni emocionante) pero con el condimento que este chabon la vivió un poco mas dura, se metió bastantes mas cosas dentro del cuerpo que mi abuelo y también tiene un poquito (mucho) más de rock, así que se le perdona. Aprovechando el párate alguien intento pedir una canción. No se si quizás fue porque la pidió en un ingles de mierda a lo Roberto Quennedy o realmente se equivoco de banda, pero la verdad generó uno de los momentos mas graciosos de la noche. Cantante y guitarrista boludearon al joven desconocido intentando tocar la canción en cuestión. El cantante dijo no saberla, y el guitarrista aludió torpeza en sus dedos luego de intentar fallidamente reproducir los acordes del tema. Pasado el descanso arremetieron de nuevo con su punk eléctrico sin nada de torpeza ni vacilaciones en los dedos de Greg Hetson. Cuando realmente parecía que estallaba el show, otra vez se detiene para que esta vez Keith le pida al publico, “Not spit, please not spit”. A buee, los años no llegan solos, vive rápido muere joven o te volverás un viejo careta. Más allá de la broma es entendible que alguien que podría ser tu abuelo te pida que no lo escupas. La cosa era que tantas interrupciones empezaban a sacarle heterogeneidad al concierto. Fue entonces cuando empecé a ver más allá. De repente miré a mí alrededor y note el look de la gente que estaba en el show. Me llamo la atención la cantidad de jopo al estilo rockabilly pero más aun el look de la platea femenina. Por un momento pensé que estaba muerto y había ido al infierno (sic). Estaba rodeado por una, dos, tres… ¡CINCO! chicas hermosas. Pequeñas, flaquitas pero con buenas curvas. Entrando en detalles estaban todos los estilos, rubia con piercings, tattoos (cotizaban mucho) vestida toda de negro, después una con una remera color violeta pálido medio gastada, pelo corto atado con colita y short de jean. Pero lo que realmente ruleaba y abundaba (para mi grata sorpresa) eran chicas de tez blanca, pelo negro en pin up, arito en nariz musculosa blanca y todo el brazo tatuado desde la espalda pasando por el hombro hasta la muñeca con colores verdes y rojos. Eran deliciosas adaptaciones de Betty Page, solo les faltaba un látigo y mi fantasía estaba cumplida… Luego de esta digresión la banda arranco de nuevo solo para volver a para otra vez ya que el publico seguía poniéndose cada vez mas pesado. Esta vez se agarraron a piñas dentro del pogo. Al gritó de “Don´t fight, don´t fight” separan a los idiotas solo para que uno salga corriendo y se acerque al escenario y haga un saludo fascista. Lindo idiota. Para ese entonces ya también note la presencia del manager de la banda. Vestía una remera de Bowie, puntualmente de Ziggy Stardust. Lo tenía en diagonal justo de frente a mí. Le hice un gesto aprobando su remera al cual asintió con la cabeza. Después de eso la banda empezó a tirar botellas de agua al público a ver si eso los calmaba y dejaban seguir sin interrumpir. Muy cara dura le hago un gesto a mí nuevo amigo, como que deseaba un agua. Atendiendo a mi pedido recoge una de la heladerita me señala y me lanza con excelente puntería la ansiada bebida. Saltito corto y a la bolsa. Obviamente tome un largo sorbo y compartí con mis vecinos el agua para que no se genere resentimiento. Tengamos la fiesta en paz. Ahora sí, costo pero por fin estallo. Sin interrupciones y con una batería que parecía cargada con nitroglicerina la banda pudo hacer lo que mejor hace. El teatro dejo de ser un boliche de Flores para transformarse en el mítico Starwood. El eufórico cantante dejo de ser un viejito piola para transformarse en un punk de pura cepa, cantando y siendo tironeado por el público bajo del escenario. La gente se sumo a la actitud destructiva del vocalista y empezó a treparse a lo que antes eran las jaulas de Retro donde las chicas más osadas subían a mostrar su sensualidad o solamente a promocionar esa carne que alguna vez compramos para luego arrepentirnos. Ya sea para osados o inconcientes las jaulas fueron invadidas por punkies que destrozaron los carteles de Cover your Bones y usaron las jaulas como trampolín hacia la gente. Este nuevo mosh extremo causo muchos heridos. En especial cuando un enfermito se sube y me apunta a mí, buscando aterrizar sobre mi humanidad. Obviamente al ver en sus ojos la intención los mido y ágilmente lo esquivo dejando expuesta e indefensa a una pobre pin up girl que estaba atrás mío. La pobre recibe todo el impacto del animal. Al toque la levanto y veo que quedo medio inconciente mientras que el muy puto se va como si nada. Fuera de eso el show termino muy arriba y en gran nivel de parte de la banda. Desgraciadamente hay gente que cree que el público tiene un show aparte y ponen en riesgo no solo su salud sino la de los demás. Al final termine hablando como el viejo careta de Keith Morris, al final termino demostrando que se puede rockear igual, que la transgresión no esta en ser un pelotudo. Al final tenía razón, voy a empezar a escuchar a los mayores.




martes, 10 de marzo de 2009

Punk is dead (por lo menos este)

Johnny Rotten: Ex Sex Pistols, ex anarquista, excelente vídeo...

domingo, 8 de marzo de 2009

Y un día volvió Massacre Palestina






Viernes 6 de marzo, mi primer show del 2009. Bastante tarde se podría decir, empecé el año recitalero. La justificación viene por el lado de la calidad de los shows, y no tanto por la cantidad. Como siempre en tiempo de festivales la oferta es abundante. Muchos shows, poco tiempo para la banda en el escenario más repertorio de canciones caretas, te dan un resultado negativo que no amortiza los costos (ni siquiera del Bondi) que uno paga por el show.
Tras la decepcionante actuación de Massacre en el Pepsi music me propuse tomar distancia… Sí como en una pareja que llevan ya muchos años, ya nada te sorprende, la rutina te aplasta y terminas generando resentimiento contra eso o esa persona que tanto bien te hizo.
Quizás se pueda malinterpretar y pensar que Massacre cambio, pero no es así, es más, creo que ese fue el problema. La rutina de la banda después de obras se estaba volviendo repetitiva y acartonada. Incluso cuando intentaron hacer algo distinto al nivel de su capacidad y versatilidad fallaron. Como en el Pepsi music, metidos en una grilla que no era “del palo”, igual se adaptaron al estilo sexy Glam y popular que el festival pedía. Psicodelia-Glam como lo definió Wallas prometía un viaje lisérgico, pero termino siendo una burlesca caricatura de velvet goldmine. Más grotesco que sexy, Wallas no solo nos perturbo con sus calzas de leopardo fucsia, sino también con horribles versiones acortadas (para encajar en el horario de la grilla del festival) de minicubics, invasoras amazonas y Sofía, la súper vedette. Tocaron alrededor de 10 canciones más o menos, para el olvido. Quizás soy yo, pensé. Estoy demasiado exigente, ya me conozco los temas de memoria. Nah… no me pude tragar esa mentira.
En fin, año nuevo vida nueva, fue mi slogan y decidí darle una nueva oportunidad a los Massacre. Influyo notablemente que la cita fuera en el “Teatro Flores” a 10 cuadritas de casa. La entrada estaba saladita, $75 pesitos pero venía con un condimento extra, unos tales Circle Jerks del que hablare después.
Desde que entre al tetro tuve un buen presentimiento, no se porque, tal vez eran las luces o la forma del lugar en sí, pero daba toda la impresión de antro del rock. Sí, si ese lugar tenía mística, el ex teatro fénix, cuantas bandas pasaron por ahí…
Tocaron un par de banditas soportes, sin pena ni gloría, mientras la ansiedad subía. El amor seguía intacto, todavía me provocaban expectativa, si ya no hay eso no te queda nada. Ya sobre la hora el lugar gozaba de unas 200 personas como mucho, por ahí algunas más, pero daba una sensación de que faltaba mucho para llenarse.
De pronto se escucha el chillido de una guitarra, y el telón que se abre y se escucha: “Hola, somos Massacre Palestina”. No más de 4 palabras y un furioso arrebato de preguntas en ingles al ritmo y velocidad de los acordes de Armas, uno de los temas emblemas de los míticos Massacre Palestina.
“What you said, it´s not for me,
what´s wrong,
what you care, it´s not for me,
what´s wrong,
you tell me”.

Luego de la demoledora versión que generó el mejor de los comienzos lo siguió una seguidilla de canciones a la altura e incluso mejorando gracias al acumulado residual provocado por esta faceta nostálgica de la banda volviendo a lo más puro, a los orígenes. Tell me why, Ante el abismo, Nuevo día y Cae el muro. También caía mi cabeza, junto a mis oídos incrédulos frente a lo que estaba escuchando. Wallas se toma un respiro solo para repetirnos que son los Massacre Palestina, en vivo en Buenos Aires. Volvieron del olvido. ¿Volvieron? ¿O acaso yo me fui? A esa altura dudaba de donde estaba parado. Había pedido la noción espacio temporal. No estaba en el 2009, no estaba en Buenos Aires, estaba en algún suburbio de Londres del 77. No estaba viendo a Massacre, estaba viendo a una banda de hard rock inglesa, su sonido, su estética, el lugar, oscuro cuasi vacío, estaba en un bar de poca vida viendo a una banda que tocaba para 200 personas… No eran esa banda que lleno un obras, esa banda que saco un disco que suena tan bien que les gusta a todos, no eran una banda popular. Este show era realmente disfrutable para un puñado de personas, personas que realmente disfruten del sonido británico de los Pistols o Black Sabbath. Por única vez Massacre en vivo en Buenos Aires…
La segunda parte del recital mantuvo la esencia y el sonido británico con canciones como Violence, Tres paredes, From your lips, The stepping stones. Este ultimo presentado como un tema de los Monkees, interpretado por los Pistols y hoy por Massacre. Trilogía inoxidable a través del tiempo. Monkees 65´, Pistols 77´, Massacre 09´ nada se pierde todo se transforma. En pogo fue esa noche, ya que fue uno de los temas más gritados por el escaso y eufórico público. A esta altura ya no era un recital, era un trip de rock, cuyo viaje empezaba en Inglaterra pero terminaría en California. Se acercaba la hora de los Jerks y Massacre empezó su mutación camaleónica. Su sonido British se fue volviendo cada vez más americano con temas como Mirando al pacífico, un cover de los primos musicales de los Jerks, los Dead Kennedys con Moon Over Marin, seguido por Try to hide y un final a todo color con el himno Skater local Diferentes Maneras.
Así termina un show que empezó en Londres del 70´ y termina en California del 79´, con un resucitado Massacre Palestina que toco solo temas de sus primeros discos (Massacre Palestina, Sol lucet ómnibus y Galería desesperanza), temas que pensé que me iba a morir sin escuchar como Ante el abismo o Mirando el pacífico tema que Wallas dijo: “hace mas de 10 años que no lo tocamos”, y por suerte lo tocaron. Show épico en cual termine agotado y que guardare en mi memoria como uno de los mejores en el podio junto a Iggy Pop and The Stooges y los BRMC.

Como cita el ante ultimo tema del mejor show del año: “Don´t belive it, not desires… Let's have a real cool time tonight!”