jueves, 12 de marzo de 2009

Circle Jerks, Live fast die young (My ass)








Luego de presenciar un show de alto vuelo que los Massacre habían protagonizado me dí por satisfecho e incluso también dí por amortizada la no barata entrada al recital. De ahí en adelante sería todo ganancia pensé. Siempre que Wallas me recomendó que vaya a ver alguna banda nunca me defraudo, es más incluso gracias a él conocí a los BRMC mi nueva banda fetiche. Bue… en fin, cansado pero feliz me dedique a espera a los Jerks. ¿Que expectativas tenía? Y… las que te puede generar una banda de Hard core Punk emblemática del 79. Musicalmente mucho ruido y distorsión. Ensordecedor por momentos. Muy parecido a lo que ofrecían los Dead Kennedys o Black Flag contemporáneos de los Circle Jerks. Letras rudas, mucho skate y marginalidad con algún que otro toque de neo nazismo. Fuera de eso me ponía la piel de gallina saber que iba a ver una banda mítica, fundamental de la escena de punk californiana.


Todas las especulaciones se terminaron cuando se abre el telón y la banda ataca sin diálogo mediante. Inocentemente me quede en el medio del pogo donde disfrute la primera mitad de la velada. Grave error. Dos golpes de puño impactan en mi cabeza por la espalda. Fuertes y contundentes me dan de lleno en la nuca. Enojado giro para ver de donde provenían los manotazos. Segundo error de la noche. La tercera piña con destino a mi nuca termina impactando en mi pómulo dejándome fuera de combate. Antes de la retirada hacia un costado pude diferenciar a mi agresor al cual minuto después de recuperarme seguí cuidadosamente y le devolví el favor huyendo inmediatamente después del acto de la venganza/cobardía. Ya asentado en un lugar más seguro me dispuse a disfrutar del show. Para ese entonces Keith Morris pronuncio sus primeras palabras de la noche diciendo algo así como “Que a sus 56 años sigue vivo, y esta bien del bocho y del corazón porque hace lo que siempre quiso hacer”. Discurso que me aburrido que me podría haber dado mi abuelo (nada nuevo ni emocionante) pero con el condimento que este chabon la vivió un poco mas dura, se metió bastantes mas cosas dentro del cuerpo que mi abuelo y también tiene un poquito (mucho) más de rock, así que se le perdona. Aprovechando el párate alguien intento pedir una canción. No se si quizás fue porque la pidió en un ingles de mierda a lo Roberto Quennedy o realmente se equivoco de banda, pero la verdad generó uno de los momentos mas graciosos de la noche. Cantante y guitarrista boludearon al joven desconocido intentando tocar la canción en cuestión. El cantante dijo no saberla, y el guitarrista aludió torpeza en sus dedos luego de intentar fallidamente reproducir los acordes del tema. Pasado el descanso arremetieron de nuevo con su punk eléctrico sin nada de torpeza ni vacilaciones en los dedos de Greg Hetson. Cuando realmente parecía que estallaba el show, otra vez se detiene para que esta vez Keith le pida al publico, “Not spit, please not spit”. A buee, los años no llegan solos, vive rápido muere joven o te volverás un viejo careta. Más allá de la broma es entendible que alguien que podría ser tu abuelo te pida que no lo escupas. La cosa era que tantas interrupciones empezaban a sacarle heterogeneidad al concierto. Fue entonces cuando empecé a ver más allá. De repente miré a mí alrededor y note el look de la gente que estaba en el show. Me llamo la atención la cantidad de jopo al estilo rockabilly pero más aun el look de la platea femenina. Por un momento pensé que estaba muerto y había ido al infierno (sic). Estaba rodeado por una, dos, tres… ¡CINCO! chicas hermosas. Pequeñas, flaquitas pero con buenas curvas. Entrando en detalles estaban todos los estilos, rubia con piercings, tattoos (cotizaban mucho) vestida toda de negro, después una con una remera color violeta pálido medio gastada, pelo corto atado con colita y short de jean. Pero lo que realmente ruleaba y abundaba (para mi grata sorpresa) eran chicas de tez blanca, pelo negro en pin up, arito en nariz musculosa blanca y todo el brazo tatuado desde la espalda pasando por el hombro hasta la muñeca con colores verdes y rojos. Eran deliciosas adaptaciones de Betty Page, solo les faltaba un látigo y mi fantasía estaba cumplida… Luego de esta digresión la banda arranco de nuevo solo para volver a para otra vez ya que el publico seguía poniéndose cada vez mas pesado. Esta vez se agarraron a piñas dentro del pogo. Al gritó de “Don´t fight, don´t fight” separan a los idiotas solo para que uno salga corriendo y se acerque al escenario y haga un saludo fascista. Lindo idiota. Para ese entonces ya también note la presencia del manager de la banda. Vestía una remera de Bowie, puntualmente de Ziggy Stardust. Lo tenía en diagonal justo de frente a mí. Le hice un gesto aprobando su remera al cual asintió con la cabeza. Después de eso la banda empezó a tirar botellas de agua al público a ver si eso los calmaba y dejaban seguir sin interrumpir. Muy cara dura le hago un gesto a mí nuevo amigo, como que deseaba un agua. Atendiendo a mi pedido recoge una de la heladerita me señala y me lanza con excelente puntería la ansiada bebida. Saltito corto y a la bolsa. Obviamente tome un largo sorbo y compartí con mis vecinos el agua para que no se genere resentimiento. Tengamos la fiesta en paz. Ahora sí, costo pero por fin estallo. Sin interrupciones y con una batería que parecía cargada con nitroglicerina la banda pudo hacer lo que mejor hace. El teatro dejo de ser un boliche de Flores para transformarse en el mítico Starwood. El eufórico cantante dejo de ser un viejito piola para transformarse en un punk de pura cepa, cantando y siendo tironeado por el público bajo del escenario. La gente se sumo a la actitud destructiva del vocalista y empezó a treparse a lo que antes eran las jaulas de Retro donde las chicas más osadas subían a mostrar su sensualidad o solamente a promocionar esa carne que alguna vez compramos para luego arrepentirnos. Ya sea para osados o inconcientes las jaulas fueron invadidas por punkies que destrozaron los carteles de Cover your Bones y usaron las jaulas como trampolín hacia la gente. Este nuevo mosh extremo causo muchos heridos. En especial cuando un enfermito se sube y me apunta a mí, buscando aterrizar sobre mi humanidad. Obviamente al ver en sus ojos la intención los mido y ágilmente lo esquivo dejando expuesta e indefensa a una pobre pin up girl que estaba atrás mío. La pobre recibe todo el impacto del animal. Al toque la levanto y veo que quedo medio inconciente mientras que el muy puto se va como si nada. Fuera de eso el show termino muy arriba y en gran nivel de parte de la banda. Desgraciadamente hay gente que cree que el público tiene un show aparte y ponen en riesgo no solo su salud sino la de los demás. Al final termine hablando como el viejo careta de Keith Morris, al final termino demostrando que se puede rockear igual, que la transgresión no esta en ser un pelotudo. Al final tenía razón, voy a empezar a escuchar a los mayores.




2 comentarios:

Lionel U. L. dijo...

Dejame que comparta tus últimas palabras de "viejo amargado" como dirán algunos. La gente está muy pelotuda... yo no sé si es que se drogan a pleno, si se los garcharon de chiquitos o si sus mamas no los quieren...pero en recitales medianamente hards el 50% de la gente se pone en "uhh men, vamos a quemar ese auto para ver si el cantante nos mira"... y así se trasgibersa toda la onda y hacen que la noche se disfrute mucho menos. En fin, lamento que te hayan cagado la noche aunque sea un poco.

Saludos Torchy

Torchy! dijo...

Por suerte no me la cagaron... tengo el don de disfrutar o sacarle provecho a momentos en que cualquier otro se encula. Yo sabía donde me metía y lo que me esperaba.