domingo, 10 de mayo de 2009

Dirty Rock Star

El estadio de river se convirtió en eje magnético donde los rumores se amontonaban. Esta vez no por nada institucional. La banda inglesa que marco los 90´ con su propia estética volvía a la argentina por tercera vez. Siempre rodeados de polémicas, nuevas y las de siempre. Noel que detesta Be here now, Liam que detesta a Noel y viceversa, Liam y el maltrato del tiempo contra su persona (su voz no es la de antes y se está quedando pelado), lo aburrido que son sus shows, un estadio que les queda chico y la separación de la banda. Todos esos rumores fueron confirmados por la banda. Ahora, ¿cómo logra Oasis convertir todo esto que podría ser lapidario para cualquiera en algo positivo? Con carisma y una presentación cargada de mixturas y una estirpe clásica de rock puro. Todo preconcepto que uno podía tener sobre el show antes de comenzar queda sepultado por los distorsionados y aplastantes acorde de Fucking in the bushes, utilizado como intro mientras iban subiendo escenario los músicos. Y así, sin palabras de por medio estalló el show con un furioso Rock and roll star. Momento sublime. Empezaban a mostrar que no se iban a gardar nada. Iban a tirar toda la carne al asador, o al menos eso parecía.
Retroalimentado de violencia, siguieron Lyla y Shock of the Lightning. Después de eso el show disminuyo furor y dio paso a otro tipo de estados. Jugo mucho con las imágenes y sonidos psicodélicas. Noel se lucio no solo con la guitarra sino que demostró tener mejores dotes con la voz que su hermano. Noel se puso el overol y ratifico que es la columna vertebral de Oasis. Noel is god, se escuchaba por ahí.
Algún perspicaz diría que Liam se quedo atrás. Atrás del escenario ya que en la gran mayoría de los temas no participo, ni siquiera se digno a hacerle un corito a su hermano. Señal de protesta, señal de arrogancia, sea cual sea el precio de la entrada solo te cubría un Gallagher. Pero su todavía particular voz marca la diferencia en muchas de las canciones e incluso nos regalo al público su momento de arrogancia rockera de esas que no se ven todo los días. A la mitad de un solo de Noel, Liam se paro en la punta del escenario, acaparando las luces, las miradas…da la atención. (como para que Noel no lo quiera cagar a trompadas, le cago SU momento).
Y si, la gente hipnotizada mirando a una figura que no se movía, que no hablaba, y que no iba a hacer nada más que quedarse ahí, devolviendo la mirada. Liam se convirtió en un objeto. Un fetiche. Una imagen inerte que se alimenta de la voluntad de la masa.
Luego el show tuvo su momento mas intimo y emotivo con la versión acústica de Don´t loook back in anger y un final a todo trapo con I am the walrus.
El show de Oasis en si mismo, abstrayéndolo de circunstancias externas fue un gran show. Pero como no nos podemos abstraer del contexto, el show te deja con la sensación de que “estuvo bien pero pudo estar mejor”.
Detalles que desvirtuaron el show:
1) Liam totalmente dado vuelta. Si, como una media. No se le entendía nada de lo que decía y encima se borro en más de la mitad del show.
2) River les quedo grande. Se perdía un poco el sonido y no llego a causar el efecto de abstracción total que si se logran en lugares más chicos y cerrados. Si, es utópico pensar a Oasis en la trastienda o en el teatro pero el espectáculo que plantearon estaba más acorde a un lugar pequeño que a un estadio de futbol.
3) El publico. Lamentablemente el público sudamericano y el argentino en particular no saben ser “espectadores” y siempre pretenden ser protagonistas. No pueden dedicarse solo a disfrutar, tienen que imponerse por sobre los tiempos y clímax del show. Caen fácilmente en actos demagógicos, repudiable tanto arriba como abajo del escenario. Es patético ver al artista ponerse la camiseta de futbol de cada país al que va, saludando en un precario castellano. Tan patético como ver al publico vitoreando al cantante o guitarrista, interrumpiéndolo en mitad de su interpretación para que este les devuelva el gesto. Bien por Noel, no hay tiempo para esto. Incluso dio la posibilidad de que el publico cante la parte final de Don´t look back…para él poder terminar la interpretación sin que quedara empastada por el griterío del final. La gente no entendía y casi ocurre un blooper, con Noel amagando no una sino dos veces el final de la canción. Las ansias de gritar no quedaron ahí sino que interrumpieron con cantitos al mejor estilo Capusotto (Cañoncitoooo, cañoncitoooo) un preludio psicodélico antes de empezar la segunda mitad del show. Un momento muy disfrutable arruinado.
4) La ausencia de clásicos que quedaron fuera de la lista. Live forever, She´s electric, Stand by me… Todo no se puede.

Así fue el show de la banda creadora de un género musical, trascendiendo el mismo por ser demasiado grande para ser catalogada solamente Brit pop. Se creyó que eran más grandes que los grandes. Bigger than bigger than Jesus. Se los va a extrañar.




1 comentario:

gabyz dijo...

Me gusto mucho mucho su critica señor gonzalez!!! tanto asi como me gusto el recital, igual deci la verdad lo mejor fueron las bandas teloneras...jajajaja
no terminaban mas los hijos de puta...como los odie a los tipitos...los odieeee